Adrián Caetano y Luis Ortega dirigirán un ciclo sobre el Bicentenario para TV

Por EscribiendoCine – Mié, 25/08/2010 – 11:55

El pasado martes 24 de agosto se presentó en el Museo Sivori Lo que el tiempo nos dejó, un ciclo de seis telefilms que retratan, desde la ficción, historias referidas al Bicentenario
argentino y que están dirigidos por los cieneastas Adrián Caetano y Luis Ortega.

El proyecto, que se emitira por Telefe a partir del 1 de septiembre, aborda diferentes temáticas históricas que ocurrieron en el país durante los últimos 200 años. Protagonizado por un elenco rotativo conformado por actores de la talla de Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia, Leticia Brédice, Luciano Castro, Mike Amigorena, Nahuel Pérez Biscayart, Alejandra Flechner, Antonio Gasalla, Julieta Ortega, Fabián Vena, Julieta Díaz y Carlos Belloso cuenta con la supervización histórica de Felipe Pigna.

Para la dirección de estos especiales se convocó a Adrián Caetano (Francia, Un oso rojo), que ya habían realizado para televisión Okupas, Tumberos y Disputas y a Luis Ortega (Los santos sucios, Monoblock), en tanto que en los libros estuvieron a cargo de Patricio Vega, Marcela Guerty y Mario Segade.

Capítulos:

Mi mensaje: Este capítulo narra la historia de Elena, una joven enfermera perteneciente a una familia antiperonista, que cuidará a Eva Duarte en los últimos días de su vida. Durante ese tiempo, Elena ayudará a Eva a terminar “Mi mensaje”, su libro póstumo, y ambas estrecharán un intenso vínculo que transformará a Elena. Protagonizado por Laura Novoa (Eva) y Vanesa Gonzalez (Elena), junto a Alejandro Awada, Graciela Tenenbaum, Mex Urtizberea, Esteban Meloni y María Onetto. Libro: Marcela Guerty y Pamela Rementeria. Dirección: Israel Adrián Caetano.

La caza del ángel: Este capítulo narra la historia de Mabel, una mujer de clase media a quien le secuestran a su hija durante la última dictadura militar. En la búsqueda desesperada por hallarla, se unirá a otras mujeres en la misma situación. Protagonizado por Cecilia Roth (Mabel) y Mike Amigorena, junto a Alejandra Flechner, Jorge Suárez, Lidia Catalano, la participación de Verónica Llinás y la actuación especial de Antonio Gasalla. Libro: Mario Segade. Dirección: Israel Adrián Caetano.

Los niños que escriben en el cielo: Este episodio narra la guerra de Malvinas a través de los ojos de un niño de 10 años que escribe una carta a un soldado que nunca llegará a
destino. Protagonizado por Fabián Vena, Julieta Ortega y Carlos Belloso, con Claudia Fontán, Arturo Goetz y Sandra Mihanovich. Libro: Patricio Vega. Dirección: Israel Adrián Caetano.

La ley primera: A través de la historia de dos hermanos con ideologías contrapuestas, este capítulo retrata “La noche de los Bastones Largos”, ocurrido en 1966, durante la dictadura de Onganía. Protagonizado por Luciano Castro, Nahuel Pérez Biscayart y Luis Machín. Con Sofía Gala, Martina Gusman, Manuel Callau y Luis Ziembrowski. Libro: Patricio Vega. Dirección: Luis Ortega.

Te quiero: Este capítulo relata una historia de amor clandestina desarrollada en el universo tanguero de la década del 30 en Buenos Aires. Protagonizada por Julieta Díaz y Leonardo Sbaraglia. Con Cecilia Dopazo, Daniela Herrero, Hilda Bernard, Ana Celentano y Tina Serrano. Participación especial: Damián De Santo. Libro: Silvina Fredjkes.
Dirección: Israel Adrián Caetano.

Un mundo mejor: El episodio narra la historia de uno de los líderes del movimiento obrero, un joven anarquista de origen ruso que se enfrentará contra las fuerzas policiales de principios del siglo XX. Protagonizado por Rodrigo de la Serna, Leticia Bredice y Alejandro Urdapilleta. Libro: Patricio Vega. Dirección: Israel Adrián Caetano.

Fuente: escribiendocine.com

2 notas a Mike

El más completo recorrido, las propuestas teatrales, culturales y del cine que se ofrecen en todo el país. Mike Amigorena será el primer invitado. Todos los sábados a las 14 con la conducción de Osvaldo Bazán.
Desde este sabado, sabados a las 14 por TN.

Nota Mike Amigorena sobre la obra “La Noche Antes de los Bosques”.

Nota a Mike en ON24

El actor estuvo en Rosario presentando su nueva obra de teatro “La noche antes de los bosques” y habló en exclusivas con ON24.

“Nunca me quedo en lo fácil”

Mike Amigorena. El actor confesó que disfruta de su presente haciendo teatro y planeando un filme.

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Mike Amigorena dijo que sintió como un “desafío” encarar La Noche Antes de los Bosques. “Tuve la sensación de «esto no puedo no hacerlo». La pieza terminó adueñándose se mí”, dijo el actor sobre el texto del francés Bernard Marie Koltés, un unipersonal que indaga en “el estado del alma”. El ex protagonista de Los Exitosos Pells terminó de grabar su participación en el unitario Lo que el Tiempo nos Dejó, volverá al cine con una comedia con Natalia Oreiro y al teatro con Hamlet. “Uno tiene que meterse en determinados lugares que le provoquen desconocimiento porque si no probablemente me canse, y si me canso voy a cansar a la gente”, explicó.

—¿Qué te interesó del texto?
—Su crudeza, el misterio y a la vez la realidad, la atemporalidad. Yo no conocía a Koltés, me interioricé y sentí la sensación de “esto no puedo no hacerlo”. La pieza terminó adueñándose se mí. Me vi muy parecido a ese personaje. Así que lo tomé como un desafío y como un deber porque es una obra para la especie. Así lo siento. Es un diagnóstico del alma a través de este monodiálogo donde el espectador se va a ver reflejado.

—¿Cuáles son los temas centrales?
—Creo que uno de los temas centrales es cómo nos regimos. El texto habla de una gran soledad, cómo nos sentimos hoy estando con alguien, cómo somos extranjeros en nuestro propio país. Habla de una marginalidad letal, y pasa por la soledad, por nuestros padres, por quiénes nos rigen, para qué trabajamos, por qué, cuánto.

—¿Cuál fue el desafío que tuviste que enfrentar?
—Primero, estoy solo. Nunca había hecho un unipersonal, donde no hay vestuario, máscara, utilería; la escenografía es muy austera. De manera que estoy solo, despojado, con un texto súper difícil, que me llevó tres meses memorizarlo. Así que tomé como un gran desafío el hecho de comunicar esto sin máscara. Esta obra es como un gran concierto de piano, donde no puede haber fisuras. Para mí ése es el sueño, el trabajo de un artista. Hacer reflexionar, no solamente entretener. Por momentos es entretener, pero también cultivarlo, llenarlo. Eso para mí es como el objetivo del artista.

—¿Lo conseguiste hasta ahora con tus trabajos o a veces un artista también tiene que hacer concesiones?
—Yo voy en busca de eso. Ya no tengo 25 años. A medida que el artista va madurando creo que se encuentra con trabajos nutrientes, ya no se queda en la liviandad ni en la cáscara. De hecho a partir de enero empiezo a ensayar Hamlet. Es algo que necesito como nutriente para mí y después para el espectador, pero hay una necesidad personal de buscar y meterme en personajes en los cuales no sólo necesite desarrollar la capacidad creativa sino también la espiritual. Eso es lo que te da el poder de discernir.

—¿Qué matices se le puede dar a un personaje representado tantas veces?
—Ésta será la segunda vez que hago Shakespeare. Ya hice Shakespeare Comprimido en 2004. O sea que estoy interiorizado. El director será Juan Carlos Gené, nada menos, así que es cuestión de dejarme llevar. Hamlet es tan clásico y tan grande que uno no puede tener la pedantería de querer formatearlo, sí de darle otra textura y estoy seguro de que se la voy a dar. Gustará más o menos, pero le voy a dar mi estilo. Pero bueno, lo digo sólo a modo de ejemplo de lo que me está pasando, o sea que no es que solamente me interesa lo comercial, sino el desafío.

—¿Cómo influyó Los Exitosos Pells en tu popularidad?
—La televisión es una gran ayuda. La masificación ayuda a que te vayan a ver al teatro y que conozcan tu trabajo. Así que estoy muy agradecido a la televisión. Si vos la respetás te ayuda; si pensás que vas a vivir de ella y sacarle ventaja, estás perdido. Lo que hice fue hacer un trabajo que gustó, pero no pretendo estar haciendo todo el tiempo televisión. No me gusta y te destroza. Así que me parece que es cuestión de esperar el momento oportuno para volver.

—Y en cine volvés a actuar con Natalia Oreiro después de Miss Tacuarembó…
—Sí fue una película muy divertida, y ahora será Mi Primera Boda. Es el casamiento de un judío con una cristiana, es una comedia negra.

—En poco tiempo tuviste los premios Martín Fierro y ACE. ¿Cómo lo interpretás?
—Son un gran mimo de la industria, pero no me duermo en ellos. Pero más allá de los premios, uno se tiene que superar. No ser un obsesivo, pero sí tratar de superarse. Vuelvo a la palabra desafío: si me quedo en lo que mejor me sale, en lo más fácil, no cumplo con los desafíos. Uno tiene que meterse en determinados lugares donde te provoque un desconocimiento porque si no quizás me canse, y si me canso voy a cansar a la gente.

Fuente: edimpresa.unosantafe.com.ar

Amigorena: la soledad como revelación

El actor Mike Amigorena, dirigido por Alejandra Ciurlanti, concreta una conmovedora e impactante versión del emblemático texto “La noche antes de los bosques”. Por Miguel Passarini.

A corazón abierto y desgarrado, dispuesto a un nivel de entrega inusual para cualquier actor, pero sobre todo para uno que ya se ha consagrado y que se perfila entre los más interesantes y talentosos de su generación, porque entiende realmente por dónde va la actuación, dado que demuestra saber de qué se trata.

Así, Mike Amigorena confirma con su trabajo en La noche antes de los bosques, que viernes y sábado se presentó en el teatro El Círculo en el marco de una gira nacional luego de varios meses de temporada porteña (se estrenó en enero de este año), que la actuación, como decía Artaud, es ese punto intermedio entre la vida y la muerte, ese instante previo a todo, un momento “sagrado”, sobre todo si se elige correr el altísimo riesgo de ponerle el cuerpo a un texto como La noche antes de los bosques (o La noche justo antes de los bosques, en el original), del dramaturgo francés Bernard- Marie Koltès, un escrito sangrante, en primera persona, un tratado críptico y sinuoso sobre el sentido de la vida (“un monólogo de balance”, según el propio Amigorena), sobre la marginalidad, sobre el dolor y, en particular, sobre la pérdida, el abandono y la angustia, aunque sin puntos fijos, sin destino aparente, recortado y anárquico, lleno de preguntas dolorosas que, irremediablemente, quedan sin respuestas.

De todos modos, eso que la noche guarda celosamente, el actor lo pone en voz alta y frente al público, para que esas preguntas sigan dando vueltas en la cabeza de quienes las escuchan.

Un hombre perdido en la espesura de la noche, un “extranjero” en otras tierras, se va reencontrando con sus fantasmas, aunque en un primer momento crea ver a alguien con quien entabla un diálogo de respuestas silentes. Son momentos de su vida que lo marcaron, son esos instantes perniciosos que siempre están volviendo a la cabeza de cada uno para no hacer otra cosa más que daño. Independientemente de la anécdota que lo llevó a iniciar semejante viaje, él está allí, omnipresente,  pero nadie sabe su nombre, sólo que ha sido abandonado, en primer lugar por su madre, a la que buscará por los puentes de París, y después por el resto de la humanidad que como a tantos otros le suelta la mano.

Todo está dispuesto: la noche también está allí, “justo antes de los bosques”, porque el extraordinario dispositivo escénico la deja entrever, presentir, del mismo modo que a la lluvia o a la espesura de los árboles que terminarán “encerrándolo”.

La escenografía de Alberto Negrín no es para nada innovadora, pero sí da sentido a la puesta: un cortinado circular translucido engrandece las estupendas luces diseñadas por Eli Sirlin (como pocas, alguien que sabe acompañar la dramaturgia con sus propuestas), a lo que se suman una serie de proyecciones y el apabullante universo sonoro que encuentra en la música compuesta por Iván Wyszogrod la mejor compañía para el desmesurado trabajo del actor, nunca más solo en escena, porque el personaje narrado por Koltès encarna a la soledad misma.

Estrenado en 1977 por el propio autor, La noche antes de los bosques se revela como un texto anticipatorio, de inmanente vigencia: encierra la tristeza y la zozobra propias de alguien que ha vivido en la post Segunda Guerra europea (nació en 1949), pero también el presagio de alguien que parecía saber (al menos en parte, así lo devela su escritura) que se iba a morir joven. Y así fue: en 1989, con 40 años, dejó de existir a causa del sida. Pero quedó su obra, manifiesta, quebrada, también anticipatoria de un mundo habitado por seres humanos cada vez más despersonalizados por el avance de una tecnología que, detrás de su supuesto intento de acercar, aleja fatalmente, lo que vuelve a la obra universal y de una vigencia apabullante.

En ese contexto, con todos esos elementos en el cuerpo y en la cabeza, Mike Amigorena actúa, pero no sólo eso.

Llega a un nivel de intensidad con el texto que le pasa por el cuerpo, lo atraviesa, se ve el dolor. Así, además de actuar, baila y canta maravillosamente, se enoja, duda, acciona contra el nihilismo de una escritura salvaje y voraz. También, saca a relucir el escepticismo de Koltès ante la imposibilidad de un mundo que cambie: el personaje está perdido pero a la vez “encerrado” (literal y simbólicamente), siente cómo el mundo mira de reojo su anarquismo ostensible, habla, habla y habla; dispara con las palabras y mira a los ojos: porque el dispositivo escénico permite que una veintena de espectadores estén allí, a centímetros de él, sentados en el mismo escenario, en lo que se revela como una experiencia compleja de describir pero, al mismo tiempo, sublime y maravillosa.

Más tarde, en medio del balance, hablará del sentido del trabajo y la responsabilidad, frente al placer del ocio tirado en el pasto; del significado de la palabra exclusión, del sentido de la felicidad y la pertenencia, del valor de lo material frente a eso más “intangible” que ofrece la vida. De todos esos pasajes, de esos momentos de dolor y fragilidad, Amigorena sale airoso, navega contra la corriente y consigue desenterrar la esencia del Koltès más visceral y verdadero.

Pero no conforme con Koltès y con la inteligente puesta que ha hecho de su obra la directora Alejandra Ciurlanti (Los padres terriblesDios perro), Amigorena será, en 2011, Hamlet, de la mano de Juan Carlos Gené: qué mejor que su ambigüedad manifiesta, su voz profunda y grave, y su inagotable galería de recursos, para prestarle el cuerpo al que quizás sea el más perturbado de los personajes shakespeareanos.

Fuente: elciudadanoweb.com

Este martes se presenta oficialmente el unitario “Lo que el tiempo nos dejó”

Llega el ciclo de unitarios episódicos creados por Sebastián Ortega y que contará con seis Telefilms con motivo del Bicentenario argentino.
El mismo debutará en septiembre y se presentará este martes a la tarde, y Telefe anunciará allí día y hora de emisión.

“Lo que el tiempo nos dejó” es el ciclo de ficción unitarios episódicos, creados por Sebastián Ortega, y contará con seis Telefilms con motivo del Bicentenario argentino.

Cabe mencionar que es una coproducción Underground – Telefe y que la supervisión histórica está a cargo de Felipe Pigna, con Producción General de Pablo Culell.

A continuación, en detalle, los seis capítulos que se verán desde septiembre:

-“MI MENSAJE”: Elena , es una joven perteneciente a una familia anti peronista , que por vocación de servicio, estudia enfermería, y será elegida por Eva Duarte de Perón, para cuidarla durante la enfermedad, que termino llevándola hacia la muerte, en el año 1952. Durante ese tiempo, ambas estrecharan un intenso vinculo que transformara a Elena como persona, como mujer, mientras ayudara a Eva a terminar su libro postumo “Mi mensaje”.

Protagonizado por Laura Novoa (Eva) y Vanesa González (Elena), junto a Alejandro Awada, Graciela Tenenbaum, Mex Urtizberea, Esteban Meloni y Maria Onetto.

Libro: Marcela Guerty.. Dirección: Israel Adrián Caetano

-“LA CAZA DEL ANGEL”: Corre el año 1976 en Argentina, Mabel, es una mujer de clase media, a quien le secuestran a su hija, y que en la búsqueda desesperada por hallarla se unirá a otras mujeres, en la misma situación, para intentar saber donde están sus hijos. El nacimiento de las madres de Plaza de Mayo retratado a través de una conmovedora historia de ficción que muestra la valentía de un grupo de madres, frente al peligro que representaba la dictadura militar, y una sociedad en donde nadie sabia en quien podía confiar.

Protagonizado por Cecilia Roth (Mabel) y Mike Amigorena, junto a Alejandra Flechner, Jorge Suárez, Lidia Catalano, la participación de Verónica Llinas y la actuación especial de Antonio Gasalla.

Libro: Mario Segade: Dirección : Israel Adrián Caetano.

-“LOS NIÑOS ESCRIBEN EN EL CIELO”: La guerra de Malvinas, a través de los ojos de un niño de 10 años, que escribe una carta a un soldado, que nunca llegara a destino.

Protagonizada por Fabián Vena, Julieta Ortega y Carlos Belloso, con Claudia Fontan , Arturo Goetz y Sandra Mihanovich, junto a un grupo de niños surgidos de casting.

Libro: Patricio Vega. Dirección: Israel Adrián Caetano.

-“LA LEY PRIMERA”: El triste episodio de “la noche de los bastones largos” en 1966, que provoco la “fuga de cerebros” mas grande de nuestra historia, durante la dictadura de Ongania, a través de la historia de dos hermanos contrapuestos ideológicamente

Libro: Patricio Vega. Dirección Luis Ortega

Protagonizada por Luciano Castro, Nahuel Pérez Biscarat y Luis Machin. Con Sofía Gala, Martina Guzmán, Manuel Callau y Luis Ziembrowsky

-“Te quiero”: Ambientado en la década del 30 , en Buenos Aires, una historia de amor clandestina, desarrollada en el universo tanguero de aquella época. Basado libremente en historia de amor entre la cantante de tangos Ada Falcón y el compositor Francisco Canaro

Protagonizada por: Julieta Díaz y Leonardo Sbaraglia. Con Cecilia Dopazo, Daniela Herrero, Hilda Bernard , Ana Celentano y Tina Serrano. Participacion especial : Damián De Santo.

Dirección Israel Adrián Caetano. Libro Silvina Fredjkes.

-“Un mundo mejor”: La historia de uno de los lideres del movimiento obrero, a principios del siglo XX, un joven de origen ruso anarquista, que se enfrentara contra las fuerzas policiales de entonces.

Protagonizada por Rodrigo de la Serna y Leticia Brédice, y Alejandro Urdapilleta

Dirección : Israel Adrián Caetano. Libro: Patricio Vega.

Fuente: primiciasya.com

Los falsos perfiles en las redes sociales

El actor Mike Amigorena, que no tiene Twitter ni Facebook, donde hay una decena de apócrifos, cree que la gente sabe que esos perfiles son falsos, “al menos quienes es imprescindible que lo sepan. Es arbitrario, me parece raro, pero ¿qué es raro hoy? La gente está desequilibrada, ojalá fuera sólo eso, hacerse pasar por otro”. Amigorena no se desvela por desmentir, “prefiero gastar energía en otra cosa. No puedo estar ante la PC más de diez minutos, no me entretiene mostrar mi vida a la gente. Estas redes son del tipo ‘trato de venderte’ y después son una cárcel, como el débito automático. Ni siquiera bajo ringtones porque no hay discreción, es un medio obsceno para tenerte controlado”.

Fuente: elargentino.com

Mike Amigorena: “El sueño de todo artista es hacer reflexionar”

21-08-2010 | Escenario

“El texto habla de la soledad, de la marginalidad y de cómo somos extranjeros en nuestro propio país”, dijo Mike Amigorena. (Foto: S. Toriggino)

Mike Amigorena dijo que sintió como un “desafío” encarar “La noche antes de los bosques”. “Tuve la sensación de «esto no puedo no hacerlo». La pieza terminó adueñándose se mí”, dijo el actor sobre el texto del francés Bernard Marie Koltés, un unipersonal que indaga en “el estado del alma” con el que se presenta hoy, a las 21.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza). El ex protagonista de “Los exitosos Pells” terminó de grabar su participación en el unitario “Lo que el tiempo nos dejó”, volverá al cine con una comedia con Natalia Oreiro y al teatro con “Hamlet”. “Uno tiene que meterse en determinados lugares que le provoquen desconocimiento porque si no probablemente me canse, y si me canso voy a cansar a la gente”, explicó.

—¿Qué te interesó del texto?
—Su crudeza, el misterio y a la vez la realidad, la atemporalidad. Yo no conocía a Koltés, me interioricé y sentí la sensación de “esto no puedo no hacerlo”. La pieza terminó adueñándose se mí. Me vi muy parecido a ese personaje. Así que lo tomé como un desafío y como un deber porque es una obra para la especie. Así lo siento. Es un diagnóstico del alma a través de este monodiálogo donde el espectador se va a ver reflejado.
—¿Cuáles son los temas centrales?
—Creo que uno de los temas centrales es cómo nos regimos. El texto habla de una gran soledad, cómo nos sentimos hoy estando con alguien, cómo somos extranjeros en nuestro propio país. Habla de una marginalidad letal, y pasa por la soledad, por nuestros padres, por quiénes nos rigen, para qué trabajamos, porqué, cuánto.
—¿Cuál fue el desafío que tuviste que enfrentar?
—Primero, estoy solo. Nunca había hecho un unipersonal, donde no hay vestuario, máscara, utilería; la escenografía es muy austera. De manera que estoy solo, despojado, con un texto súper difícil, que me llevó tres meses memorizarlo. Así que tomé como un gran desafío el hecho de comunicar esto sin máscara. Esta obra es como un gran concierto de piano, donde no puede haber fisuras.Para mí ese es el sueño, el trabajo de un artista. Hacer reflexionar, no solamente entretener. Por momentos es entretener, pero también cultivarlo, llenarlo. Eso para mí es como el objetivo del artista.
—¿Lo conseguiste hasta ahora con tus trabajos o a veces un artista también tiene que hacer concesiones?
—Yo voy en busca de eso. Ya no tengo 25 años. A medida que el artista va madurando creo que se encuentra con trabajos nutrientes, ya no se queda en la liviandad ni en la cáscara. De hecho a partir de enero empiezo a ensayar “Hamlet”. Es algo que necesito como nutriente para mí y después para el espectador, pero hay una necesidad personal de buscar y meterme en personajes en los cuales no sólo necesite desarrollar la capacidad creativa sino también la espiritual. Eso es lo que te da el poder de discernir.
—¿Qué matices se le puede dar a un personaje representado tantas veces?
—Esta será la segunda vez que hago Shakespeare. Ya hice “Shakespeare comprimido” en 2004. O sea que estoy interiorizado. El director será Juan Carlos Gené, nada menos, así que es cuestión de dejarme llevar. “Hamlet” es tan clásico y tan grande que uno no puede tener la pedantería de querer formatearlo, sí de darle otra textura y estoy seguro que se la voy a dar. Gustará más o menos, pero le voy a dar mi estilo. Pero bueno, lo digo sólo a modo de ejemplo de lo que me está pasando, o sea que no es que solamente me interesa lo comercial, sino el desafío.
—¿Cómo influyó “Los exitosos Pells” en tu popularidad?
—La televisión es una gran ayuda. La masificación ayuda a que te vayan a ver al teatro y que conozcan tu trabajo. Así que estoy muy agradecido a la televisión. Si vos la respetás te ayuda; si pensás que vas a vivir de ella y sacarle ventaja estás perdido. Lo que hice fue hacer un trabajo que gustó, pero no pretendo estar haciendo todo el tiempo televisión. No me gusta y te destroza. Así que me parece que es cuestión de esperar el momento oportuno para volver.
—Y en cine volvés a actuar con Natalia Oreiro después de “Miss Tacuarembó”…
—Sí fue una película muy divertida, y ahora será “Mi primera boda”. Es el casamiento de un judío con una cristiana, es una comedia negra.
—En poco tiempo tuviste los premios Martín Fierro, Clarín y ACE. ¿Cómo lo interpretás?
—Son un gran mimo de la industria, pero no me duermo en ellos. Pero más allá de los premios, uno se tiene que superar. No ser un obsesivo, pero sí tratar de superarse. Vuelvo a la palabra desafío: si me quedo en lo que mejor me sale, en lo más fácil, no cumplo con los desafíos. Uno tiene que meterse en determinados lugares donde te provoque un desconocimiento porque si no quizás me canse, y si me canso voy a cansar a la gente.

Fuente: lacapital.com.ar

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